jueves, 30 de enero de 2014

Cosas que no puedo cambiar

Me gusta el color morado. Y el rojo a veces.
Soy puntual a las citas, tanto, que llego antes de la hora acordada.
Me muerdo las uñas, inevitablemente. Y siempre tengo un mechón de pelo entre mis dedos cuando veo la tele.
Suelo elegir el numero ocho. No sé porqué.
Si una canción me gusta, la escucho hasta la saciedad.
Pierdo las llaves constantemente.
Me encanta el café. Cuatro tazas al día.
Calzo un miserable 36.
He perdido la cuenta de las veces que he visto Amelie. Y la veré muchas más, a pesar de much@s.
Hablo poco. Escucho demasiado.
Siento más profundo en los días de lluvia. No me gusta el verano.
Me encanta mi bici lila.
Y que Tilo duerma a mis pies.
No canto en la ducha, pero silbo por la calle.
Mi canción favorita es “Si no te siento” de Elefantes. Es mágico el día que me despierto con ella en la mente.
No consigo levantarme más tarde de las 10, aunque salga de fiesta y me acueste a las 6.
Digo “gracias” asiduamente. Me cuesta decir “lo siento”.
Me desoriento con facilidad.
Llevo 11 mudanzas en 6 ciudades y pueblos distintos. Y cada vez arrastro más cosas.
Camino descalza siempre que puedo. Uso bufanda o pañuelo durante todo el otoño, invierno y primavera, y parte del verano.
Duermo sin almohada.
Me apasionan las gominolas de fresa. Sobre todo viendo una peli en el sofá, con una manta calentita.
Miyazaki está muy presente entre mis películas. E Iván Ferreiro entre mis discos.
Lleno la casa de velas siempre que puedo.
El olor a incienso me tranquiliza.

domingo, 10 de marzo de 2013

Ella


Ella. Mirando siempre hacia su norte. Buscando incansable el momento de escapar hacia él. Sabe afrontar el día a día con esa imbatible media sonrisa, incluso cuando sus ojos se nublan.

Siempre femenina. Mimosa y acerada a la vez.

Ella causa dulzura, delicadeza y fantasía. A su paso siempre una estela de brillo suave y pulcro.

Irradia luz. Enseña tenacidad. No se rinde.

Ella hoy, tiene un poquito más de experiencia.

Felicidades.

lunes, 25 de febrero de 2013

La mariposa en la llama



Todo amor. Todo sutileza. 


miércoles, 19 de septiembre de 2012

Un año después...


Es increíble de qué manera incompasiva pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando Jonás y yo nos dimos el “Sí quiero” ante todos vosotros.
Me encanta decir que fue el día más bonito de mi vida. Y de eso, sois todos y cada uno de vosotros los responsables. Cierto es que eché de menos a personas muy allegadas que por distintas causas no pudieron estar. Pero de todos me acordé mucho.
Y estuvieron también de una forma muy especial el abuelo Isaac que, ¿cómo no iba a estar? y el primo Juanra, al que veía al lado siempre de sus hermanos y de la tía Teo. Y que todos hiciesen lo imposible por venir desde Alicante… eso no tiene precio para mí.
La verdad, pensábamos que sería bastante complicado reuniros a todos en Badajoz. De aquí, los invitados que iban los contábamos con los dedos de las manos. El resto, estaban repartidos por toda España. Mi amiga Karen vino desde Murcia, a la que hacía mogollón de años que no veía. Ana y Charo, desde Huelva. Mi padre desde Gerona. Para los que venían desde Galicia podíamos haber puesto un bus… Los tíos de Jonás por un lado, Paco y Esther, y su prima Mar; y mis tíos por otro, Moito y Manoli, con Isaac, y mi tía Rosa. A todo esto, mi abuela Crispi y Mati andaban por esos lares pasando el veranito esquivando la calina pacense. Mis tíos Pepi y Juan, Maribel y Ángel, mis primos Susi y Alfonso, Anita, y mis amigos Fati y Ñoño y Tito, vinieron desde Madrid. Mi tío Isaac con mi prima Sara y Ricardo desde Guadalajara. Otros llegaron desde Ciudad Real, Talavera, Elvas (Portugal), San Vicente, Mérida… Uff!… Increíble.
Fue un día mágico. Bueno, desde que llegaban los primeros familiares, unos días antes, ya vivimos esos momentos a tope. Fue todo como estar en un sueño. Especialmente la víspera del día de la boda. Ese día lo recuerdo super entrañable con la llegada de mi familia y la llegada de los tíos de Jonás. Llovió tanto como pocas veces he visto llover en mi vida. Pero fue un día bonito.
Yo procuré no estar nerviosa. De hecho, esos días los llevé con demasiada calma. Hasta yo me sorprendí de mi misma, y la gente que me conoce, que estaban esos días a mi lado me preguntaban que si me pasaba algo… Que no era normal. Yo estaba estupendamente! En cambio, a mi alrededor estaban todos un poco acelerados. Mis hermanos tardaron más en escoger camisa y corbata que yo mi vestido. Uno de ellos (no digo nombre, pero empieza por A), fue a la tienda a cambiar la camisa hasta tres veces… Histéricos perdidos.
Como ya digo, yo tan tranquilita. Hasta el momento en el que entré en el salón de la ceremonia, y os vi a todos! Sinceramente, fue muy impactante para mí. Todas las personas importantes de mi vida estaban concentradas en poco más de 20 metros cuadrados. Tenía ahí a familiares y a amigos que hacía años que no veía, y que tenía unas ganas tremendas de abrazar. Y me emocionó mucho ver a personas que creí que no llegarían a tiempo a la ceremonia, como el tío Ángel, o el primo Tente y su familia. Incluso, quería en algún instante que la ceremonia pasara pronto… para ir a la acción! Estar con todos y disfrutar de esos momentos! Aunque tengo que decir, que la ceremonia me pareció de lo más bonita. Miguel Ángel lo hizo genial y cómo no, mi amiga Tanya con su carta, que me hizo llorar hasta la saciedad. Ella inigualable.
Y al acabar, jamás nos hubiésemos imaginado esa traca espectacular que tiraron los primos de Alicante. Nos pilló por sorpresa totalmente… Al igual que el confeti… Precioso.
No quisimos contratar el característico reportaje fotográfico que se hacen los novios en los lugares más atractivos de la ciudad. Queríamos aprovechar todo el tiempo ahí. Con lo cual, es poco el agradecimiento hacia las personas que no dejaron escapar un instante con sus cámaras. Sobre todo el tío Juan, Olmo, y mi amigo Juani.
El banquete, para nosotros, también salió perfecto. Muy muy bonito. Se os veía a todos contentos de verdad. Sonrientes.
Mi primo Alfonso llegó desde Madrid como al segundo plato o postre. Increíble. Salió de currar, cogió el coche, y a la boda!! Ese día él también hizo lo imposible por estar con nosotros.
Leemos de vez en cuando las tarjetas que escribisteis. E igualmente, el viaje de novios fue otro sorpresón inimaginable. Y sabemos que muchos de vosotros aportasteis para él… mil gracias. Sobre todo a Owen, que movilizó todo.
La tornaboda la vivimos como una ampliación de la boda, pero ya con ropa más cómoda… jejej. Lo pasamos estupendamente.
He de confesaros, que cuando empezó a oscurecer el sábado, me entró una tremenda sensación de angustia. Ya se acababa todo. Tenía ese triste sentimiento que dicen que tiene toda novia al final del día de su boda (de esto me enteré después). Esa impresión de no haber podido atender a todo el mundo. La sensación de que las últimas 48 horas han pasado en 4. Y ya fue un no poder parar de llorar y eso que pasamos la última noche con los amigos de Jonás que, tengo que decir, son verdaderamente geniales. Todos. Me encantan.
Este verano, se casaron mis amigos Tanya y Juan. Yo no pude estar en absolutamente todos los preparativos de su boda, como ella estuvo en la mía, pero tuve el honor de ser testigo del enlace. Viví ese día con los mismos nervios que ella en mi boda. Y ella estaba con una tranquilidad sorprendente… Puedo decir, que una de las experiencias más emocionantes es vestir a una novia. Y más si es tu mejor amiga. Estaba radiante la tía! Bueno, y Juani también. Guapísimos.
Ya llevamos 10 meses en Galicia. Estamos felices de verdad.
A mis tíos los tengo aquí al lado… Y a los tíos de Jonás un pelín más abajo. También son mi familia ya, porque me tratan como tal, o mejor aún.
Como sabéis llevamos unos mesecitos con Mandarina Cat. Estamos muy ilusionados, con muchas ideas y fuerzas.
Prácticamente, estamos comenzando nuestra andadura. Hace ya un año que pisamos la línea de salida, y vosotros fuisteis testigos.
Brindamos por todos vosotros.

martes, 18 de septiembre de 2012

Y el día llegó.





Llevamos dos años con preparativos de boda… ¡¡esto es una locura!! Yo no vengo con la intención de hacerte llorar hasta la saciedad, como me hiciste tú el día de mi boda. Te acuerdas, no? Pero que conste que esa te la tengo guardada…

Me encantaría ponerme a contar todas las buenas anécdotas de nuestra infancia… pero esto daría hasta tus bodas de oro, y no es plan. Así es que me limito a expresar lo que significas para mí que, de todos modos, no es poco.

Y es lo típico, sí. Eres mi mejor amiga. Pero al pensar en ti, aparecen muchas emociones más. Para mí eres una hermana mayor en toda regla, a pesar de que te llevo unos meses. Me has aconsejado, apoyado, reñido e, incluso, educado en más de una ocasión. Y eso nunca terminaré de agradecértelo.

Me encanta tu fuerza y tenacidad cuando te empeñas en conseguir algo. Y esa dulzura tan tremenda que llevas en el interior, con la que te educaron esos padres, para mi tan especiales.
Siempre, siempre has estado muy cerca, aunque nos separasen cientos de kilómetros y cientos de días. Cuando volvemos a vernos, es como si no hubiese pasado el tiempo.

¡¡Como te quiero, Topy!!

Y Juani... Eres una persona bella de las de verdad y con un corazón enorme. Es genial tu alegría infinita. Y me encanta que nos pongamos de acuerdo e ir en contra de Tanya, y ponerla de los nervios.

Con vosotros siempre me encuentro como en casa. Es más, me encanta que me acojáis en vuestro hogar todos los veranos unos diitas. ¡Qué bien lo pasamos!

Recuerdo el día que me dijisteis que os casabais. Me quedé como en estado de shock. Y eso que sabía que esa noticia no tardaría en llegar. Me limité a mi típica expresión:

-¡Lo sabía!

Y seguí como si nada. Ya me dijisteis:

-Pero, danos dos besos por lo menos, ¿no?

Parece que así fui reaccionando...

¡¡Y aquí estáis!! Hoy es vuestro día. Disfrutadlo y, sobre todo, sed vosotros mismos, que esto sólo se vive una vez, y merece la pena.

Os quiero.



(Lectura en la boda de Tanya y Juan)



viernes, 29 de julio de 2011

Hoy

Voy directa a la deriva si no estás aquí para encaminar mis zapatos. Y a veces lo busco, únicamente para sentir que me levantas.
Sólo tú has reforzado mi frenesí casi apagado en los largos inviernos. Me has regalado toda tu ternura y calidez. Y has rasgado sintonía y ritmo con toda la delicadeza que te caracteriza.
Me propongo cada puesta regalarte algo.

martes, 26 de julio de 2011

Hablemos

Seguro que notas en mi voz el temblor y el miedo. Pero expongo lo que envidio. Lo que necesito expresar. Con lo que ya cuentas desde hacía una eternidad y que en todo ese tiempo jamás has pedido que lo grite.
Tengo la sensación de estar justo a siete metros del nivel del suelo. Justo ahí, donde empieza a invadirme el vértigo pero a su vez pido a gritos no descender…
Quiero que hablemos de tu estancia en esa ciudad, de textos, de las chicas a las que vuelves locas, de si estarás, de cómo y cuánto. Pregúntame por mis actos inmaduros, por mis idas y venidas, si estaré, cómo y cuánto.
Yo no soy como tú. Y ni mucho menos mejor. Yo no soy capaz de hacer temblar las palabras ni la voz del que las lee. Ni inspiro energía desde todos los puntos geodésicos de la tierra.
Pero me conformo con que, de todo eso, compartas conmigo un 1%.

martes, 3 de mayo de 2011

3.5.11

Estrés, estrés y estrés.

domingo, 10 de abril de 2011

El tiempo se para.

Fue aquella noche cuando Carl encontró su destino, y yo el mío... casi. Dicen que cuando conoces al amor de tu vida el tiempo se detiene... y es verdad. Lo que no dicen es que cuando se vuelve a poner en marcha, lo hace aún más rápidamente para recuperar lo perdido.



miércoles, 16 de marzo de 2011

Y a seguir...

Y a seguir...
Porque lo bueno dura poco, sí. Pero suele volver.
Estoy algo cansada físicamente, pero con una fuerza interior brutal. Con ganas de trabajar en todo lo bueno que me llegará en los meses próximos. Empezando cada día con mi pie derecho e intentando semillar alegría desde bien temprano.
De un tiempo a esta parte he conseguido un título de Fabricación a Medida e Instalación de Carpintería y mueble, dormir 8 horas al día, perder 19 kilos, un gato, estar comprometida, volver a Galicia, montar en bici sin miedo... y un sin fin de cosas más, que para cualquiera pueden ser insignificantes, pero que para mí, mi trabajo me ha costado!
Voy a seguir así. Simplemente, porque así me va genial.