sábado 30 de octubre de 2010

Susurros del corazón

Hoy he madrugado. Me desperté por el ruido de la lluvia al chocar en las persianas de la habitación.

Reconozco que cuando me despierto así, me dan ganas de taparme con el nórdico hasta la nariz, darme media vuelta, y quedarme haciendo nada durante horas con el rumor del agua de fondo en la calle.

Pero el hombre otoño, como cada día, llegó con un café calentito a la cama. Hoy con unas irresistibles tostadas; de esas que esparcen un olor inconfundible por toda la casa y, que para mí, simboliza la llegada del fin de semana.

La mañana ha surgido tranquila, tenue y algo melancólica, hasta la hora de la siesta, que la hemos colmado con Regreso al futuro por enésima vez. (Que sí, que es de esas pelis que tienes en casa de toda la vida y nunca haces ni caso, pero que si la ponen en la tele, no puedes perdértela).

Y la tarde brotó.

Y con el mismo frenesí que Tsuki persiguiendo a Moon hasta lo alto de la colina en Susurros del corazón, he residido en el pecho del hombre otoño escuchando sus latidos después de hacer el amor.

Amanecerá un domingo sensible. Cálido y muy perceptivo.

5 pisadas:

Juan Carlos dijo...

me encantan esos dias d otoño..tal y como has dexcrito el tuyo ^^
y qué mejor que pasar la tarde con un clásico jeje aunq si te digo la verdad.. nuna he llegado a terminarla.. ;)

K* dijo...

¡Qué bien suena!
Ojalá aquí existiera el otoño, poder taparte con el nórdico y escuchar la lluvia... El sol llega a ser cansino.
Si es que hay que saber saborear ciertas cosas.

saudade dijo...

Gracias a ti siempre por dios!
:D

Duncan de Gross dijo...

Aysss, como me gustan esas irresistibles tostadas... P.D: Espiral, ¿Quién eres en el HOY del lunes?, yo soy el de la perilla que sale en la reunión del Guadalupe :P (Micho no sale, no quiso venir).

Anónimo dijo...

cochinota